La meditación para recuperar el equilibrio

Cuando un cuerpo enferma significa que nuestra mente enfermó hace tiempo y ya no puede más, necesita hacerse escuchar por ti y la única manera que le ha quedado de que te enteres es provocándote un dolor o un malestar. Una de las maneras más eficaces, baratas, y hasta discreta, de comunicarte contigo mismo es practicar la meditación.

Meditar no va de poner la mente en blanco

No hay que ser un gurú para practicar la meditación. Con unas clases, aprenderás de qué maneras puedes conseguir ese estado de silencio mental que necesitas para escuchar lo que te dice tu alma, como señalan los expertos en meditación.

Es importante relajarse, y hacerlo cada día, el secreto no es dejar la mente en blanco, sino que la mente en blanco es consecuencia de que, al fin, lograste alcanzar el punto exacto de tu sesión de meditación. Dejar la mente en blanco te supondrá de inicio una lucha por eliminar cualquier pensamiento que tengas, lo que, a su vez, te generará automáticamente más pensamientos y preocupaciones. No puedes calmar la mente usando la mente.

Una mente sin tensiones

Una de las meditaciones más antiguas y efectivas se conoce como zazen. Se trata de una técnica budista en la cual no se busca poner la mente en blanco; en realidad, eso es imposible. Para poner en calma la mente lo único que debes hacer es respirar de forma lenta y relajada. Prestarle atención a tu respiración, desde que comienzas a inhalar hasta que terminas de exhalar. Eso es zazen.

Cuando te sientes cansado te gusta la idea de tumbarte al sol y no hacer nada, ¿verdad? Pues tu mente también necesita de “no hacer nada”. Y para eso solo necesitas respirar.

La meditación lleva empleándose desde hace años para personas que han sufrido en sus carnes los excesos del estrés. Los beneficios de la meditación, si eres constante con ella, se harán evidente en pocos meses, pues te sentirás más tranquilo, más satisfecho contigo mismo, y a la vez por extraño que resulte, estarás más despierto y más creativo que nunca.

Y es que una vez aprendes a mirar el mundo con los ojos de la serenidad y sintiéndote bien contigo mismo, tu mente estará más ágil para encontrar salidas y soluciones a los contratiempos.

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