Lograr mi objetivo

A menudo, ante grandes proyectos, nos paralizamos porque no sabemos cómo afrontarlos.
¿Escribir un libro? ¿Yo? Pero si no sé ni por dónde empezar!

Es como el chiste aquél:

-¿Sabes cómo se come un elefante?
-No. ¿Cómo?
-Bocado a bocado

Si te has reído debes ser de los pocos porque el chiste es malo donde los haya pero es muy útil para ilustrar un recurso que quiero compartir hoy. Se trata de aprender a despiezar para cumplir objetivos.

Es algo que hacemos de forma natural en muchas ocasiones pero cuando se trata de proyectos u objetivos ambiciosos nos bloqueamos.

¿Alguna vez has hecho una tortilla de patata? ¿Cómo empiezas? Pelas las patatas, las cortas, pones aceite a calentar en la sartén, pones las patatas en la sartén, cascas los huevos, los bates…

El hecho de hacer algo tan simple como una tortilla contiene multitud de mini-pasos y los solemos hacer sin darnos cuenta de que lo son.

Si os paráis a estudiar vuestros objetivos, os daréis cuenta de que, prácticamente cualquiera de ellos, se puede despiezar.

Despiezarlo hace que veamos el siguiente paso como algo más específico y eso nos aparta del pensamiento “estoy bloqueado” y nos orienta a la acción.

¿Cómo podemos despiezar un objetivo?

Una de los métodos más habituales es detectar cuál es la siguiente tarea a hacer.

¿Qué es lo primero que necesito hacer para conseguir mi objetivo?

Siguiendo con el ejemplo de la tortilla, podría ser comprar los ingredientes necesarios o conseguir la receta. A partir de ahí vamos avanzando paso a paso detectando cuál sería la siguiente tarea.

En según qué casos, no es tan fácil despiezar hacia adelante pues no tenemos muy claro qué es lo siguiente que hay que hacer porque se trata de algo nuevo para nosotros.

Ahí es cuando agradecemos saber despiezar hacia atrás.

A menudo usamos el pensamiento convergente o lineal. No pasa nada, es a lo que nos hemos acostumbrado, es a lo que nos han enseñado. Y, por supuesto, es algo útil.

Pero si eso no nos funciona, podemos generar ideas de otra manera. Disponer de esta habilidad también es algo muy útil.

Podemos promover otra manera de pensar, una que activa el pensamiento divergente o lateral. Produce ideas o puntos de vista que, linealmente, raramente se nos presentan.

Cierra los ojos y sitúate en un escenario futuro en el que ya hayas conseguido eso que te propones. ¿Dónde estás? ¿Qué ves? ¿Quién está a tu lado? ¿Y en frente? ¿Qué ropa llevas puesta? ¿Hueles algo? ¿Tienes calor?

Una vez ahí, piensa: ¿Qué es lo último que hiciste para llegar aquí? Y lo penúltimo? Y lo anterior? Y así construyes todo lo que has hecho hasta llegar a donde ahora mismo te encuentras.

Cuántos más sentidos involucremos, más detalles seamos capaces de visualizar y, en definitiva, cuánto más real imaginemos la situación, mejor.

Ten en cuenta que la mente no sabe distinguir lo real de lo imaginario.

Párate un momento y piensa en los sueños. Generan reacciones físicas como si se tratasen de la realidad. ¿Alguna vez te has despertado de una pesadilla y estabas completamente sudado? Tu cuerpo generó ese sudor y aumentó la velocidad de tus latidos porque lo interpretó como real.

Cuánto más real sea tu visualización, más reales serán las soluciones que te dé tu mente.

Cuando se te vuelva a presentar un proyecto o un objetivo que te parezca inalcanzable piensa que en realidad son muchos objetivos pequeños juntos. Despiézalos y ¡ves a por el primero!

“Hasta el camino más largo empieza con un pequeño paso”.

En Formación emocional tenemos cursos y talleres para mejorar habilidades personales.

Uno de ellos lo encontrarás aquí. En él, te enseñaremos cómo plantearte tus objetivos de manera que sean asequibles.

No hay objetivos imposibles sino objetivos mal formulados.

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