El Tai Chi: ¿de qué se trata eso?

Seguramente en alguna oportunidad has visto a algunas personas en un parque haciendo movimientos gráciles que parecen conformar una danza a un ritmo bastante lento. Y salvo que a eso se le llama Tai Chi, no sabes nada más.
En realidad el Tai Chi es un arte marcial de origen chino que destaca la relajación y tonificación muscular por encima de la fuerza. De esta forma, puede ser practicado por cualquier persona, incluso por ancianos y personas con limitaciones en movimientos.

Estilos de Tai Chi

El Tai Chi tiene varios estilos distintos, como el Wu, el Yang y el Chen, el más exigente físicamente. Cada uno de los estilos pueden tener un énfasis sutil en diferentes principios de este arte marcial y en cada método. También hay muchísimas variaciones dentro de estos estilos, que se centran en la salud o en el aspecto marcial del Tai Chi.

Para realizar Tai Chi, principalmente se lleva a cabo una serie de movimientos o posturas de manera graciosa y lenta. Esta secuencia de movimientos constituye un combate simulado. Cada una de sus posturas fluye en la siguiente, sin pausa alguna, asegurando de esa manera que el cuerpo se encuentre en un constante movimiento.

Cuando el practicante está más avanzado y conoce varios “esquemas” —nombre con el que se conocen cada una de las secuencias—, es posible avanzar a esquemas con armas —espada y sable son las más frecuentes, aunque también hay estilos de Tai Chi que utilizan esquemas con palos—.

Los alumnos avanzados también practican Tuei Sho, una práctica en parejas en la cual ambos participantes mantienen contacto en las muñecas y, con movimientos suaves, intentan sacar de equilibrio al otro.

Beneficios en los más ancianos

Por lo general, esta disciplina se centra en el cuidado de la salud. La mayor parte de los practicantes son personas mayores o con problemas de salud que aspiran a tonificar su musculatura, cuidar sus articulaciones y mantenerse en forma por medio de ejercicios suaves. Además, el Tai Chi mejora la coordinación, lateralidad y el equilibrio.

La práctica continuada del Tai Chi localiza y canaliza la energía vital del organismo de cada ser humano. Con ello se consigue la armonía perfecta ente en plano mental y físico, así como también con el resto de todo el universo, ya que la energía influye en él y se canaliza hacia el exterior.

No obstante, dejando de lado todas las creencias tradicionales con respecto a la energía, la práctica de este arte marcial reporta beneficios evidentes en el plano físico, a corto y a largo plazo. Algunos de estos reducen los niveles de ansiedad y estrés de manera considerable, debido al gran control en la respiración, tan necesario para realizar los ejercicios, así como también mejora la flexibilidad y la eficacia para combatir dolores musculares y artritis. Por otro lado, estimula todo el sistema cardiovascular y la presión arterial.

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